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Revista Zanatl
Todos Somos Triunfadores de la Vida
¡Engrandécela! No dejando que mueran nuestros valores morales.
P.E.M. Liz Aleida Soto López.
Respeto, honestidad, integridad, tolerancia, generosidad, respeto mutuo, fidelidad.
Responsabilidad, igualdad, libertad, solidaridad.
Justicia, consideración, tolerancia, lealtad, etc...
La educación de valores no es una idea nueva. De hecho es tan antigua como la educación
misma. A lo largo de la historia, en las diferentes civilizaciones, los dos objetivos primordiales de
la educación han sido ayudar al ser humano a convertirse en personas productivas y buenas.
Sabemos que ser productivos o inteligentes desde el punto de vista cognoscitivo no es necesariamente
lo mismo que ser bueno.
En la actualidad debemos enfrentarnos a un mundo que plantea cada vez más retos. La
competitividad que existe en el medio nos impulsa a tener una mejor preparación, pero
al mismo tiempo puede empujarnos a olvidar los valores y los principios morales que
constituyen la base de la familia y la sociedad. A menudo podemos ver ejemplos en los cuales
personas muy inteligentes y capaces en sus trabajos muestran conductas antisociales o aún
abiertamente delictivas.
Hay tres principios involucrados en el desarrollo de una persona, estos son: una sabia planeación,
sentido común y estrategia para lograrlo. Aunque no todo lo que planeamos funciona pero al menos nos
permite evaluar el progreso y reajustarlo sabiamente. Y los valores descritos anteriormente
ofrecen un patrón de vida de éxito y por supuesto, antes de todo, confiando en Dios.
Asimismo, yo lo desafío a usted a que busque comprender estos principios y a practicarlos
en sus actividades diarias y así descubrirá los secretos de la vida y del éxito.
Cabe mencionar lo siguiente:
"Cuidemos de planear, construir nuestras vidas sobre un conjunto
de valores que formen un buen carácter mientras luchamos por alcanzar metas."
Mateo 7:24, Proverbios 15:22 y 19:20
¡Conviértete en un modelo a imitar!
P.E.M. Liz Aleida Soto López.
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