El Primer Vehículo en Sanarate
Por: PEM. Hugo Arnoldo Castellanos Tábora
Fuente de Información: Personas Honorables Sanaratecas.
Allá por el año 1940, apareció por esta población un venerable
señor, procedía de la ciudad de Zacapa, se mostraba afectado por el calor y
el cansancio del viaje. Conducía un vehículo de aquella época, cuadradito,
sus aros de rayos, en aquel entonces la moda y la admiración de muchos. Por motivos
económicos no pudo continuar su viaje hacia la capital, como para todo hay una mano y
una solución, solicitó ayuda a don Arturo Castellanos quien amablemente le proporcionó
techo y comida.
De esa forma nació una fuerte amistad con el forastero y como muestra
de agradecimiento le permitió a don Arturo inspeccionar su nave y le enseño a
conducirla. Pasado algún tiempo, el personaje enfermó y debió ser trasladado
a la capital, para sufragar los gastos negoció con don Arturo el carro y ya nunca regresó.
Otros sanaratecos tuvieron la oportunidad de aprender a manejar en este artefacto mecánico,
que algún tiempo después fue cambiado por una camionetilla más amplia para
poder prestar el servicio de traslado de carga y pasajeros de Sanarate para Agua Salóbrega,
cobrando la suma de cinco centavos. Vale decir que al principio había desconfianza en
subirse al vehículo, pero poco a poco fueron haciéndose exitosos los viajes, de tal
suerte que iba y venía la camionetilla llena de pasajeros.
Eran escasos y caros los repuestos en aquella época, una vez que se arruinó el
acumulador (batería) don Arturo lo quitó, lo envolvió en un costal y se lo
llevó a la capital. Para su mala suerte, un policía lo creyó ladrón
y lo arrestó, el pobre don Arturo fue a prisión por cinco días hasta que
pudo comunicarse con su familia, que estaba totalmente afligida.
Al momento iniciaron los trámites para sacarlo de la cárcel y que pudiera regresar a
su querido Sanarate para seguir trabajando en la "Chentía", así se llamaba
la camionetilla de su propiedad.
Por: PEM. Hugo Arnoldo Castellanos Tábora
Fuente de Información: Personas Honorables Sanaratecas.
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