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Sanarate, El Progreso, Guatemala, Centroamérica.
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Homenaje a
Víctor Díaz
( Abril 11, 1951 Diciembre 9, 2007. )
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Recuerdos Vívidos
Por: Jorge Rivas Olmina.
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Algunos buenos recuerdos compartidos con Víctor Manuel Díaz Chon:
Recuerdo No. 1
Don Víctor, como lo llamaba respetuosamente, fue una persona tan
visionaria e inteligente, que recuerdo que como dos años antes de que se
diera a conocer lo del concurso para elegir el Escudo de Sanarate, él ya había pensado en participar. Estando con él
en su estudio, donde realizaba cada ingenioso asunto que se le ocurría,
entre ayuda y travesura ordenando algunos papeles de los muchos que guardaba, me
mostró un pedazo de papel ya bastante arrugado por el tiempo de estar
guardado: la idea principal del Escudo de Sanarate.
Desde algún tiempo atrás, Don Víctor ya tenía en su corazón como debería de ser representado
Sanarate a nivel nacional e internacional. Incluso, aun recuerdo que me dijo: "Tiene que prepararse uno también, ya que
sin duda va a llegar algún día un concurso".
Quien creyera que tuve el privilegio de poder ver por primera vez de las manos del artista tan majestuoso
trabajo, que encierra lo que nos representaría a todos los sanaratecos.
Recuerdo No. 2
Como siempre para toda temporada navideña, llega la acostumbrada quema de cohetes. Recuerdo que de repente Don Víctor me
dijo que me enseñaría a hacer proyectiles, yo me quede pensando y adivinando, ¿Cómo? Luego me dijo que consiguiera papel
de estaño, que es el papel plateado que antes traían los paquetes de cigarros.
Fui a mi casa a buscar pero no encontré, luego en la calle pude recoger un paquete vacío para tomar el papel.
Cuando regresé a su casa, fuimos a su estudio, sobre su mesa ya tenía unos cerillos (fósforos con parafina) y empezó
a preparar el famoso proyectil. Hace ya alrededor de unos 22 años que aprendí a hacer este tipo de proyectiles que amablemente me dio a conocer Don Víctor.
El proyectil consistía en colocar dos, tres o cuatro cerillos juntos, con un pedazo de papel de estaño. Se envuelve hasta dejar bien ajustadas las cabezas de los
cerillos, logrando cubrir también parte del sujetador del cerillo, dándole
forma de un proyectil con punta arriba y... ¡listo!. Al tenerlo preparado, se le abren las patas al proyectil, se le encienden las patas
(sujetadores de los cerillos), y se espera unos segundos mientras la llama llega a
las cabezas de los fósforos, y luego: sssssssssssssss...........!!!
Impresionante, el proyectil se eleva y avanza. Incluso en una de tantas veces hicimos una pequeña competencia entre Don Víctor,
Cristian (sobrino de Don Víctor ) y su servidor, hicimos tantos lanzamientos que fue muy divertido. Hubieron elevaciones que lograron
alcanzar hasta 6 metros de altura y 8 metros de distancia, incluso, hubo un lanzamiento que cayó dentro de un canasto de
pan de una señora que iba pasando por la calle. No se si alguien mas sabe hacer este tipo de proyectiles, pero
me atrevería a afirmar que fue invención de Don Víctor, ya que fue una persona con mucho ingenio e inteligencia.
Jorge Rivas Olmina
Proporcionó invaluable información para este reportaje. Sanarate, Enero de 2008.
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